martes, 23 de septiembre de 2008

David Foster Wallace 1962-2008

Ahorcarse, es sin duda, la más fea de sus tallas.
mis respetos David.

David Foster Wallace, de 46 años de edad, el mejor cronista del malestar de la sociedad norteamericana en la época a caballo entre los siglos XX y XXI, apareció ahorcado en su domicilio de Claremont, California, el viernes, 12 de septiembre, por la noche. El cuerpo fue descubierto por la esposa del escritor, Karen Green, que inmediatamente se puso en contacto con la Policía Local. La noticia se hizo pública 24 horas después, y ha causado una fuerte conmoción en la comunidad literaria estadounidense, que se debate entre la consternación y la incredulidad.

Una de las notas más persistentes entre quienes escuchaban la noticia por primera vez fue el recuerdo de que hace unos años, el propio escritor pidió que lo internaran en una unidad de vigilancia hospitalaria pues no se sentía capaz de controlar su pulsión suicida. Foster Wallace era un personaje muy querido tanto por sus estudiantes y colegas de la Universidad de Pomona, donde impartía clases de escritura creativa, como por sus compañeros de oficio. Tal vez uno de los rasgos más llamativos de su personalidad fuera el contraste entre el afecto que inspiraba en cuantos trataban con él y su marcada propensión a sumergirse en estados de ánimo sumamente sombríos.
Nació en Ítaca, en el Estado de Nueva York, en 1962, hijo de profesores universitarios, su padre de filosofía y su madre de literatura. Sus primeros libros La escoba del sistema (1987) y La niña del pelo raro (1989), escritos cuando tenía veintitantos años, llamaron la atención por la fuerza incendiaria del lenguaje y la radicalidad de sus planteamientos literarios.
El interés se elevó a asombro con la aparición en 1996 de la monumental La broma infinita, edificio narrativo de más de mil páginas, que contaba con un complejo aparato de varios centenares de notas, muchas de considerable extensión. La novela adquirió el estatus contradictorio de ser considerada una obra de culto, pese a que gozó de una extraordinaria difusión. El consenso, sobre todo entre los escritores, es que se trataba de la novela más audaz e innovadora escrita en Estados Unidos en la década final del siglo XX.
A los críticos les resultaba difícil encasillar a un autor como David Foster Wallace, pues se salía de los límites de lo estrictamente literario. Su estética remitía a referentes tan dispares como la obra del cineasta David Lynch (Wallace escribió una crónica memorable sobre el rodaje de Lost Highway) o los comentarios de alguien tan improbable como el célebre icono de la televisión estadounidense David Letterman.
Punta de lanza de una generación literaria que incluye nombres como William T. Vollman, Richard Powers, A. M. Homes, Jonathan Franzen o Mark Layner, una generación convencida de que la circunstancia vital de nuestro tiempo no se puede explorar desde la estética periclitada del realismo, la obra de Foster Wallace supone una forma radicalmente nueva de entender la literatura.
Sus estructuras narrativas son consecuencia directa de la sensibilidad de nuestra era; reventando los códigos estéticos de las generaciones precedentes, su prosa tentacular mimetiza los sistemas del paradigma cultural en que vivimos: el vértigo de las comunicaciones, el exceso de información, la influencia de las grandes corporaciones financieras, los iconos de la cultura pop, la industria del entretenimiento, el cine, el deporte y la música, la amenaza omnipresente del terrorismo.
Publicada cuando el autor contaba 33 años de edad y ambientada en EE UU en torno al año 2025, La broma infinita propicia el entrecruzamiento de una portentosa diversidad de registros: de la trigonometría al tenis, pasando por las drogas, la estética grunge, la filosofía, y el cine. Por medio de un lenguaje en estado permanente de incandescencia, la novela lleva a cabo una sátira despiadada de nuestro tiempo, a la vez que un conmovedor escrutinio de la soledad del individuo.
Tuve ocasión de entrevistar a David Foster Wallace para EL PAÍS en dos ocasiones. Hablando de su magnum opus, el escritor se lamentó de que a casi todo el mundo se le hubieran escapado los aspectos más sombríos de la novela, que consideraba una obra cargada de matices trágicos: "Desde un punto de vista materialista", declaró entonces el autor, "los Estados Unidos son un buen lugar para vivir. La economía es muy potente, y el país nada en la abundancia. Y sin embargo, a pesar de todo eso, entre la gente de mi edad, incluso los que pertenecemos a una clase acomodada que no ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, hay una sensación de malestar, una tristeza y una desconexión muy profundas. Sobre nosotros sigue pesando la sombra de episodios históricos recientes, como Vietnam o el Watergate y ahora, el desastre que se avecina con la matanza que está a punto de comenzar en Irak". Señalando otro de los aspectos fundamentales del libro, añadió: "Otro tema central de la novela es el fenómeno de la adicción como síntoma del malestar de la sociedad capitalista: desde las drogas hasta otras formas más genéricas de adicción".
Con posterioridad a La broma infinita, Wallace publicó colecciones de cuentos y ensayos, entre los que destacan Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer (1997), Breves entrevistas con hombres repulsivos (1999), Historia abreviada del infinito (2003), Olvido (2004) y Hablemos de langostas (2005). David Foster Wallace ejerció una influencia considerable entre los jóvenes novelistas de su país, así como entre los europeos. Su obra ha sido traducida ejemplarmente en nuestro país por el novelista Javier Calvo.
Una de las intuiciones más llamativas de Wallace es su lúcida valoración del papel que le corresponde a la televisión que, tras superar un estado infantil, consideraba que estaba llamado a ser uno de los repositorios de las formas narrativas del futuro. "Nuestra relación con la realidad está violentamente mediatizada por el impacto de los medios visuales y la tecnología, sobre todo la televisión. Creo que la literatura seria mantiene una relación sumamente compleja y ambivalente con la industria del entretenimiento en general".
En este sentido, el novelista estadounidense tenía ciertas reservas acerca de la omnipotencia de Internet: "No nos engañemos: la Red no es más que una avalancha de información, un laissez faire salvaje, sin estándares éticos. Se acosa al consumidor con un aluvión de ofertas seductoras, sin ayudarle a discernir a la hora de elegir. La explosión punto.com es la destilación de la ética capitalista en estado químicamente puro".
Campeón del experimentalismo, siempre tuvo claro que no podía quedarse en un mero juego de artificio realizado en el vacío: "Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada".
La inesperada desaparición del escritor en plena posesión de su talento ha causado una profunda desazón entre sus seguidores: éramos muchos los que estábamos convencidos de que lo mejor de David Foster Wallace estaba aún por llegar.

por Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York, ganó el Premio Nadal 2006 con su primera novela, Llámame Brooklyn. Su próximo libro, Ladrón de mapas (Destino) saldrá en octubre.

martes, 19 de agosto de 2008

ENTREVISTA: Oscar Hahn, “Para mí, viajar ya no es un agrado, es una tortura”

lea la entrevista de plagio.cl
pinche acá:
Oscar Hahn nos habla de su relación con el viaje, al ser un poeta viajero por obligación que detesta los aeropuertos y que rechaza invitaciones de otros lugares para no moverse de su casa
por Jaime Albornoz


martes, 22 de julio de 2008

ENTREVISTA: Bernardo Oyarzún "Los chilenos no son feos, los chilenos se sienten feos"




Por JAIME ALBORNOZ
El artista visual Bernardo Oyarzún, es el autor de la obra “Cosmética” una serie de fotografías donde el autor aparece photoshopeado aclarando el color de su ojos, su pelo y su piel, reflexionando sobre la negación a los rasgos autóctonos de la fisonomía de los chilenos y el maquillaje cosmético en los tiempos patrones de belleza actuales.


martes, 17 de junio de 2008

Carlos Cabezas, "La música me ayuda mucho a lavar mis pecados"

Lea la entrevista a Carlos Cabezas por Jaime Albonoz en Plagio.

martes, 10 de junio de 2008

Facebook Satanico




Me gusta el cine -si tiene sesos y muchas conversaciones sin sentido cuanto mejor- y todo lo dulce y lindo, llegando al punto de lo empalagoso. Como buena portadora de ovarios amo a los gatos, pero también a los ratoncitos, especialmente los blancos. Cuando bailo sudo mucho y me hiperventilo con facilidad. Soy una adicta al PC, pero un cero a la izquierda en tecnologia. Me gustan el chocolate blanco, las gomitas y los aros de colores. Me he teñido el pelo 43 veces desde que salí del colegio. Hay veces que mi mamá no me reconoce, es que a mi me carga estar siempre igual, le temo a monotonía, creo que tengo un serio problema con ser fome.
En el colegio creo que pasé desapercibida, no era una mina a la que se considerara llamativa, en mi curso tenía compañeras mucho más bonitas que yo, por las que mis compañeros baboseaban, siempre fui la musa de los nerds, de los más retraídos, a los que siempre les calentaba la sopa.
Me gusta ser sensual pero no creas que soy una ninfomanía o algo así. Me gusta coquetear, la ropa interior bonita, creo que tengo como 100 pantaletas distintas.
No me creo el cuento de ser una estrella de Internet, aun siento que soy la musa de un espacio más ampliado de nerds/geek que vuelcan sus fantasías masturbatorias sobre mis fotos. No, no me da asco, porque lo que yo hago no es pornografía, es un erotismo bien trabajado, artístico, la primera pagina de fotografia erotica de habla hispana. Allá ellos lo que hagan con sus cosas.
Estudio Arte y Estetica, tengo pololo, espero casorio (jajaja). Me han roto el corazón unas 4 veces. No, Nunca he estado con una mujer. Me gusta el Messenger, el fotolog y el flickr. No me gusta el Facebok, es satánico. Me reencontré con mis compañeras del colegio y están todas iguales, Un ex compañero que nunca me miró, me sicopatea hasta el día de hoy. Es ordinario y me trata como puta, me manda mensajes de texto y me llama como a las 4 de la mañana.
No se hasta donde llegará esto. No, no soy una suicide girl. Es muy buena esa película, no, no he leído el libro ¿es mejor?. No soy celosa. No consumo más drogas que un poco de marihuana ocasional, no necesito el alcohol. No me gusta el rock chileno. Me gusta escribir mails que nunca envío. Me gusta que me miren a los ojos. Que me traten bien.
No se que va a pasar conmigo mañana, por eso tengo tanto deseo de hablar. La gente está muy loca. Me han dicho loca muchas veces. Quiero que te memorices bien este nombre y esta dirección. Tengo miedo. Él es muy agresivo en sus textos y me intimida, cerré mi cuenta en esa página maldita. Se que esto no es una entrevista. No sé si te sirve de algo, son mis primeras palabras desesperadas. Tómalo como una locura si quieres, un monólogo, una descripción. No se porque hacen una pagina para volver a tu pasado, eso es muy kármico. Eso es muy toxico. No te hagas un Facebook. Solo espero que salga todo bien. Y como dices sea una paranoia mía.