miércoles, 12 de noviembre de 2008

Radiohead en Chile por Dg Medios. Robarles a los ricos para darles a los ricos.








en los asientos baratos pueden aplaudir; el resto hagan sonar sus joyas,”. John Lennon

Cuando recibí la llamada eufórica de un amigo la noche del lunes 10 de Noviembre del 2008 contándome de la visita de Radiohead a Chile, luego de años de falsos rumores sobre un concierto en estas tierras, tuve sentimientos encontrados. Mi amigo me preguntaba del otro lado del auricular si me encontraba bien, ya que mi recepción de la noticia fue más bien fría, considerando que la banda de Oxford se ganó mi total devoción luego de la salida de los discos “Kid A” y “Amnesiac” allá por el año 2003, convirtiéndose para mí en una banda de rock pop de culto, que supo reinventarse tras el genial “Ok Computer” y añadir nuevas sonoridades al main stream. También las letras de Thom Yorke se han considerado como una voz de las últimas generaciones, por lo que en muchas ocasiones soñábamos con el privilegio de poder verlos en vivo.

Sin embargo mi mayor desazón tiene que ver, que el show planeado para Santiago el 27 de marzo del 2009 en el Estadio San Carlos de Apoquindo, esta en manos de Dg medios, una productora que se ha encargado de traer a Chile a una gran parte de los numerosos artistas que han visitado Sudamérica, durante este fructífero año en agenda de conciertos, pero que ha establecido una macabra política de encarecer cada vez más los precios para los conciertos.

No sé cuál es la noción del país que tengan los artistas que visitan Chile, sin embargo hay una idea arribista de que esta Nación es una de los más estables del continente, económicamente hablando, que ha registrado un gran crecimiento; por ende en políticas de la industria del entretenimiento, los shows han ido adquiriendo cada vez altísimos precios en comparación con los países vecinos donde las entradas generalmente valen la mitad que las de acá.

Sin embargo la realidad es otra, al igual que el resto de América Latina, Chile es un país pobre, con una diferencia de clases brutal, por lo que estos eventos musicales están siendo panorama exclusivo de los amigos más holgados económicamente, y una pesadilla para los amantes de la música más pobres que deben endeudarse hasta el cuello, con tarjetas de casas comerciales.

Obviamente los costos de producir un recital de esta magnitud son altísimos y el precio de las entradas son precisamente para el despliegue técnico de calidad, sin embargo DG medios y otras productoras chilenas, han incurrido en el último tiempo por sub dividir las localidades de los recintos, para establecer la venta de tickets mucho más caros dependiendo del sector marcando una gran diferencia entre las posiciones de los locales con respecto a la cercanía con los locales.

La cancha para la visita de Radiohead bajo su gira del discazo que es In Rainbowns está divida en la mitad, un “golden circus” pegado al escenario y una general, además de diversos palcos laterales. La diferencia entre ambas canchas es de alrededor de $50.000 pesos, y con esto, ya no corren las viejas filas eternas de los fans, a tempranas horas del día, para estar pegado a la reja que separa a los artistas del público. Ahora los músicos están acostumbrados a tener entre las primeras filas a los fans pudientes, que llegan justo a la hora del show, y que en la mayoría de los casos contemplan inmóviles el concierto.

En la reciente visita de R.E.M bajo el marco de un festival llamado Sue, ocurrió lo mismo. Stipe y sus muchachos por razones políticas no gustan que marcas auspicien sus conciertos, por lo que inventaron este festival junto a otras bandas para limpiar sus conciencias demócratas, sin embargo lo mismo con los tickets y lo peor es que la producción no se encargó de que The Mars Volta, una de las bandas invitadas, sonara como corresponde, haciendo pasar un mal rato a los fans de esta agrupación. R.E.M con un discurso pro Obama y anti lucro de las empresas, ni siquiera hizo referencia al precio de los boletos, ni a la evidente separación entre la elitista cancha vip (donde yo me encontraba por un milagro) y la cancha general que veía al pelado Stipes a lo lejos, ayudados de pantallas gigantes.

En el concierto de NIN lo mismo. La interacción se dio con las primeras filas, los panderos y uñetas regalados al público por Trent Reznor y sus muchachos fueron en exclusiva, para los que invirtieron más al comprar el caro tickets al lado del escenario.

Radiohead es una de las bandas que tiene un claro discurso frente a la industria musical, de hecho el disco In Rainbowns fue distribuido mediante Internet, con el que el quinteto se pasó por el culo a la industria disquera, sin embargo en su presentación en Chile viene bajo el marco de un festival con el nombre de la cerveza nacional más mala, lo que seguramente será un invento para justificar el aporte de privados en el show, al igual que con el Sue, un tema que de seguro parecerá estar en orden para los “cabeza de radio”.


La visita de Radiohead ha causado un gran revuelo entre los numerosos fans en Chile, las entradas se pusieron a la venta al día siguiente del anuncio de la noticia y se estime que se agoten pronto pese al precio, porque la lógica de las productoras es que los fans todo lo compran.

Por mi parte, ya me encalillé con la entrada más barata, con la tarjeta de crédito de una amiga de mi polola. Debemos llegar temprano ese día para ubicarnos a kilómetros del escenario, pero obviamente la música a cargo de Thom, Johnny, Ed, Collin y Phill sanará el mal trago, de que nos tengan acostumbrados a que los recitales sean caros en Chile. Lo ideal sería que las mismas bandas se percataran de este detalle, y pidieran que no se desorbitaran los precios con estas subdivisiones que están al límite del robo.

Hay que esperar que el concierto suene increíble, ya que, cada peso de la entrada de seguro lo vale, pero sin embrago me quedo con la sensación que nos están cagando. Ojalá telonee Sigur Ros.

martes, 11 de noviembre de 2008

Video de la semana: La Distancia Adecuada - Christina Rosenvinge



"La Distancia Adecuada", es el primer single del disco "Tu Labio Superior" de la española Christina Rosenvinge, conocida en los noventa por sus hits pop con Cristina y los Subterráneos, donde ya nos había robado el corazón a muchos. A sus muy bien conservados 43 años, dueña de una carrera en solitario bastante relevante, este es uno de los tres videos que promociona el nuevo corte del sucesor "Verano Fatal" grabado a dúo junto a Nacho Vegas. Es el mismo Vegas quien hace los coros finales de este tema, visiblemente dichoso de romper aquella distancia.
Es un deber escuchar la nueva placa de la ex mujer de Ray Loriga, donde se vuelve a acompañar de Steve Shelley de los Sonic Youth, su principal mentor en Nueva York, sentado en la batería.
Video No apto para enamoradizos.

martes, 23 de septiembre de 2008

ENTREVISTA: Elizabeth Neira, "la sexualidad y el cuerpo son un misterio fascinante"


Por JAIME ALBORNOZ
La poeta, periodista y artista visual Eli Neira nos revela aspectos de la elaboración de su trabajo artístico a partir de su cuerpo, el deseo y el sexo, temas que la obsesionan enormemente y que no se cansa de explorar, lo que la ha convertido en una de las figuras más controversiales en el panorama del arte chileno.


www.plagio.cl

David Foster Wallace 1962-2008

Ahorcarse, es sin duda, la más fea de sus tallas.
mis respetos David.

David Foster Wallace, de 46 años de edad, el mejor cronista del malestar de la sociedad norteamericana en la época a caballo entre los siglos XX y XXI, apareció ahorcado en su domicilio de Claremont, California, el viernes, 12 de septiembre, por la noche. El cuerpo fue descubierto por la esposa del escritor, Karen Green, que inmediatamente se puso en contacto con la Policía Local. La noticia se hizo pública 24 horas después, y ha causado una fuerte conmoción en la comunidad literaria estadounidense, que se debate entre la consternación y la incredulidad.

Una de las notas más persistentes entre quienes escuchaban la noticia por primera vez fue el recuerdo de que hace unos años, el propio escritor pidió que lo internaran en una unidad de vigilancia hospitalaria pues no se sentía capaz de controlar su pulsión suicida. Foster Wallace era un personaje muy querido tanto por sus estudiantes y colegas de la Universidad de Pomona, donde impartía clases de escritura creativa, como por sus compañeros de oficio. Tal vez uno de los rasgos más llamativos de su personalidad fuera el contraste entre el afecto que inspiraba en cuantos trataban con él y su marcada propensión a sumergirse en estados de ánimo sumamente sombríos.
Nació en Ítaca, en el Estado de Nueva York, en 1962, hijo de profesores universitarios, su padre de filosofía y su madre de literatura. Sus primeros libros La escoba del sistema (1987) y La niña del pelo raro (1989), escritos cuando tenía veintitantos años, llamaron la atención por la fuerza incendiaria del lenguaje y la radicalidad de sus planteamientos literarios.
El interés se elevó a asombro con la aparición en 1996 de la monumental La broma infinita, edificio narrativo de más de mil páginas, que contaba con un complejo aparato de varios centenares de notas, muchas de considerable extensión. La novela adquirió el estatus contradictorio de ser considerada una obra de culto, pese a que gozó de una extraordinaria difusión. El consenso, sobre todo entre los escritores, es que se trataba de la novela más audaz e innovadora escrita en Estados Unidos en la década final del siglo XX.
A los críticos les resultaba difícil encasillar a un autor como David Foster Wallace, pues se salía de los límites de lo estrictamente literario. Su estética remitía a referentes tan dispares como la obra del cineasta David Lynch (Wallace escribió una crónica memorable sobre el rodaje de Lost Highway) o los comentarios de alguien tan improbable como el célebre icono de la televisión estadounidense David Letterman.
Punta de lanza de una generación literaria que incluye nombres como William T. Vollman, Richard Powers, A. M. Homes, Jonathan Franzen o Mark Layner, una generación convencida de que la circunstancia vital de nuestro tiempo no se puede explorar desde la estética periclitada del realismo, la obra de Foster Wallace supone una forma radicalmente nueva de entender la literatura.
Sus estructuras narrativas son consecuencia directa de la sensibilidad de nuestra era; reventando los códigos estéticos de las generaciones precedentes, su prosa tentacular mimetiza los sistemas del paradigma cultural en que vivimos: el vértigo de las comunicaciones, el exceso de información, la influencia de las grandes corporaciones financieras, los iconos de la cultura pop, la industria del entretenimiento, el cine, el deporte y la música, la amenaza omnipresente del terrorismo.
Publicada cuando el autor contaba 33 años de edad y ambientada en EE UU en torno al año 2025, La broma infinita propicia el entrecruzamiento de una portentosa diversidad de registros: de la trigonometría al tenis, pasando por las drogas, la estética grunge, la filosofía, y el cine. Por medio de un lenguaje en estado permanente de incandescencia, la novela lleva a cabo una sátira despiadada de nuestro tiempo, a la vez que un conmovedor escrutinio de la soledad del individuo.
Tuve ocasión de entrevistar a David Foster Wallace para EL PAÍS en dos ocasiones. Hablando de su magnum opus, el escritor se lamentó de que a casi todo el mundo se le hubieran escapado los aspectos más sombríos de la novela, que consideraba una obra cargada de matices trágicos: "Desde un punto de vista materialista", declaró entonces el autor, "los Estados Unidos son un buen lugar para vivir. La economía es muy potente, y el país nada en la abundancia. Y sin embargo, a pesar de todo eso, entre la gente de mi edad, incluso los que pertenecemos a una clase acomodada que no ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, hay una sensación de malestar, una tristeza y una desconexión muy profundas. Sobre nosotros sigue pesando la sombra de episodios históricos recientes, como Vietnam o el Watergate y ahora, el desastre que se avecina con la matanza que está a punto de comenzar en Irak". Señalando otro de los aspectos fundamentales del libro, añadió: "Otro tema central de la novela es el fenómeno de la adicción como síntoma del malestar de la sociedad capitalista: desde las drogas hasta otras formas más genéricas de adicción".
Con posterioridad a La broma infinita, Wallace publicó colecciones de cuentos y ensayos, entre los que destacan Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer (1997), Breves entrevistas con hombres repulsivos (1999), Historia abreviada del infinito (2003), Olvido (2004) y Hablemos de langostas (2005). David Foster Wallace ejerció una influencia considerable entre los jóvenes novelistas de su país, así como entre los europeos. Su obra ha sido traducida ejemplarmente en nuestro país por el novelista Javier Calvo.
Una de las intuiciones más llamativas de Wallace es su lúcida valoración del papel que le corresponde a la televisión que, tras superar un estado infantil, consideraba que estaba llamado a ser uno de los repositorios de las formas narrativas del futuro. "Nuestra relación con la realidad está violentamente mediatizada por el impacto de los medios visuales y la tecnología, sobre todo la televisión. Creo que la literatura seria mantiene una relación sumamente compleja y ambivalente con la industria del entretenimiento en general".
En este sentido, el novelista estadounidense tenía ciertas reservas acerca de la omnipotencia de Internet: "No nos engañemos: la Red no es más que una avalancha de información, un laissez faire salvaje, sin estándares éticos. Se acosa al consumidor con un aluvión de ofertas seductoras, sin ayudarle a discernir a la hora de elegir. La explosión punto.com es la destilación de la ética capitalista en estado químicamente puro".
Campeón del experimentalismo, siempre tuvo claro que no podía quedarse en un mero juego de artificio realizado en el vacío: "Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada".
La inesperada desaparición del escritor en plena posesión de su talento ha causado una profunda desazón entre sus seguidores: éramos muchos los que estábamos convencidos de que lo mejor de David Foster Wallace estaba aún por llegar.

por Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York, ganó el Premio Nadal 2006 con su primera novela, Llámame Brooklyn. Su próximo libro, Ladrón de mapas (Destino) saldrá en octubre.

martes, 19 de agosto de 2008

ENTREVISTA: Oscar Hahn, “Para mí, viajar ya no es un agrado, es una tortura”

lea la entrevista de plagio.cl
pinche acá:
Oscar Hahn nos habla de su relación con el viaje, al ser un poeta viajero por obligación que detesta los aeropuertos y que rechaza invitaciones de otros lugares para no moverse de su casa
por Jaime Albornoz